República de Roma, Juego de mesa

República de Roma, jugando a los senadores.

República de Roma es un juego de mesa clásico de Avalon Hill que fue reeditado por Valley Games. Suele dar un cierto respeto al que se acerca a él, la duración de sus partidas, el factor azar que tiene y lo árido de su reglamento asusta a más de uno. Aun así, es un gran juego, que destaca por lo evocador que resulta. Frases que solemos ver en muchas reseñas como “las mecánicas encajan perfectamente con el tema” o “más que un juego es una experiencia” pocas veces se pueden aplicar mejor que con República de Roma. ¿Qué tiene este juego de mesa que lo hace tan especial?

Senatus Et Populusque Romani

República de Roma es un juego de mesa de simulación política y negociación, en él dirigiremos a una facción dentro del Senado de la antigua república romana. Nuestro primer objetivo será evitar el colapso de Roma. Existen tres condiciones de derrota:

  • La bancarrota: Si Roma tiene que afrontar un pago y no hay talentos suficiente en la tesorería, todos pierden.
  • La revuelta: Si el nivel de descontento de la plebe se nos va de las manos, estos acudirán al Senado a cortar las cabezas de los jugadores, todos pierden.
  • La derrota militar: Si al final de un turno Roma tiene cuatro guerras en curso, la ciudad no puede soportar más y todos los jugadores pierden.

En mi experiencia, más de la mitad de las veces los jugadores sucumbirán, siendo derrotados. Es un juego de mesa difícil y se produce un efecto bola de nieve. Si tenemos muchas guerras, recaudaremos menos impuestos, con lo que tendremos menos dinero para reclutar legiones, o para gastar en pan y circo de cara a contentar a la plebe. Y si la plebe está descontenta, será más reacia a alistarse en las legiones, entrando en una espiral de revueltas plebeyas, falta de dinero y más invasiones de la que será difícil salir.

República de Roma, juego de mesa

La familia de los imperiales es un nido de corruptos. Por suerte tienen al censor de su parte.

¿Y como se gana? Suponiendo que Roma aguante sin ser destruida, ganará el jugador que consiga que uno de sus senadores sea elegido cónsul vitalicio, para esto necesitará alcanzar un determinado nivel de influencia dentro del Senado. Y ahora paso a explicar el mecanismo de base del juego.

En cada turno tenemos unas fases iniciales de mantenimiento en la que se ajustará la tesorería, el descontento de la plebe y se podrán activar una serie de guerras. Tras esto, los jugadores tendrán que discutir entre ellos como enfrentarse a estos problemas. ¿Vamos ya a por los cartagineses o reunimos un ejército mayor? ¿A qué senador elegiremos para dirigir las tropas? ¿Quién será el gobernador de Hispania? ¿Hacemos una reforma agraria para contentar a la plebe? ¿El senador Tulio apoya la creación de 10 flotas de guerra porque considera que es lo mejor para Roma o porque tiene la concesión del puerto y se llevará dinero con su construcción?

Estas decisiones se votarán entre los jugadores. Algunas votaciones implican la elección de senadores para determinados cargos, como cónsul, censor, dictador o gobernador, haciéndoles ganar influencia. También podremos votar la expulsión de un senador corrupto, el cual podrá comprar votos para evitar ser condenado. O ponernos de acuerdo para que las familias entreguen parte de su riqueza a Roma para así poder sufragar guerras. Y si no nos hacen mucho caso en el senado, siempre podremos recurrir al viejo y efectivo asesinato de nuestros rivales. Aunque mucho cuidado, como nos descubran podemos acabar con todos nuestros senadores convertidos en comida para los leones.

Tras esto se ven los efectos de las decisiones tomadas. ¿Fueron suficientes esas 15 legiones enviadas a Siria contra las fuerzas de Antioco? ¿Tendrá Roma dinero suficiente tras haber exigido a los familias representadas en el Senado el pago de un tributo de 10 talentos? Una vez vez hecho esto, siguiente turno y vuelta a empezar, hasta que Roma sea destruida, un senador sea elegido cónsul vitalicio o se acabe la baraja de eventos (en cuyo caso gana la facción con más influencia total).

República de Roma, Juego de mesa

Cartagines, macedonios y galos poniendo a Roma al borde del desastre

Alea iacta est

¿Qué problemas tiene este juego de mesa? El primero y mayor, el reglamento, es más sencillo entender el BOE que el reglamento de este juego, como muestra:

1.09.413 Objeto de juicios menores: Un Senador con una Ficha de Corrupto (ver
1.06.13), una ficha de Mayor (ver 1.07.8) o una Concesión que muestre la barra de corrupción (ver 1.06.12 y 1.09.631) puede ser sometido a un Juicio Menor

Asusta. Las reglas son muy duras de leer, por suerte hay una versión “para tontos” redactada por Gelete, reglamento que tenéis que leer si queréis saber como se juega. Podéis descargarlo en: República de Roma for dummies. No es necesario que todos los jugadores se hayan leído el reglamento, aunque ayuda. La mayor parte del turno es mantenimiento, tirar dados y sacar cartas. Basta con un jugador que sepa las reglas para ir llevando la mayor parte de cada ronda.

Y no es un juego de mesa ante el cual un novato se vaya a sentir perdido sin saber que hacer. Al final, esto es política pura y dura, se trata de saber negociar, saber cuando ceder y saber cuando no cambiar de postura. Vale, no es tan simple, pero se puede disfrutar más de una primera partida que de otros juegos de mesa en los que hasta que no acabas el último turno no entiendes muy bien que tenías que hacer.

Otra característica de este juego que puede resultar molesta es el tremendo factor azar que tiene. Las guerras o el descontento de la plebe se resuelven mediante tiradas de dados. No es tan grave, pues estas tiradas se pueden modificar y además es realista que una guerra tenga incertidumbre en su conclusión, pero un par de malas tiradas pueden dar al traste la partida.

Aún más peliagudo es el azar en la fase de muerte. ¿En que consiste? Muy sencillo, cada senador tiene un número, al principio del turno se saca una ficha numerada, si el senador con el número que se ha obtenido está en juego, muere. Se entiende que muere de viejo, enfermedad o en extrañas circunstancias. Podéis llevar 3 horas de partida, mimando a un senador para que vaya obteniendo influencia, estar al borde la victoria final, sale su ficha en la fase de muerte y se acabó. Fin.

Esta regla puede resultar horrible a los jugadores a los que les guste tener todo controlado. Entiendo que la idea de esta fase de muerte es forzar a que los jugadores repartan cargos e influencia entre todos sus senadores, en vez de centrarse en uno solo. Aún así, hay jugadores a los que puede cabrear mucho perder una partida de esta forma, antes de sentaros a jugar a un República de Roma, avisados estáis.

República de Roma, juego de mesa.

Los componentes son dignos del mismísimo Cayo Julio Cesar

Delenda est Carthago

¿Y qué hace a este juego de mesa tan especial? Pues que transmite la sensación de estar en el senado romano. Las reglas son complejas, cierto, pero todas aportan algo, corrupción, compra de votos, juicios a cargos consulares, gobernadores provinciales, líderes rebeldes, guerras civiles, asesinatos, traiciones de senadores, revueltas de la plebe, pan y circo, etc. Todas ellas ayudan al ambiente del juego.

República de Roma es un juego para jugar un mínimo de 4 jugadores, mejor si son 5 o 6. Aunque se puede jugar a menos personas, mientras más senadores haya, más rencillas, traiciones y negociaciones a cara perro habrá. Es largo, la partida puede irse a las 5 o 6 horas, lo cual hace que resulte más difícil que vea mesa que la mayoría de los juegos.

Pero a pesar de todo es una experiencia recomendable. Si alguna vez tienes la posibilidad de ponerte la toga, entrar en el Senado y fingir que estás defendiendo los intereses de Roma, mientras defiendes los tuyos propios, no te lo pienses y entra en la República de Roma.

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16 comentarios
  1. Jorge (georgirion) Dice:

    Lo primero: Senatus Populusque Romanus 😉

    Y ahora juego magnifico, pero que necesita de un grupo implicado en el juego con que uno de ellos pase de la partida se la puede cargar, yo he jugado partidas de 45 minutos a este juego por lo mismo, el nivel de corrupción y puteo puede ser muuuuy alto y jugar este tipo de juegos según con quien puede ser una mala experiencia.

    A mi personalmente me parece un juego magnífico, un temático en toda regla sobretodo si la gente se mete en el papel, mueve cubos sin alma amantes de la maderita alejaos de él.

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  2. angelitoMagno (@angelitoMagno) Dice:

    Si, la gente tiene que saber que en este juego primero hay que colaborar y una vez que tienes a los cartagineses bajo control ya se puede empezar con las peleas internas. Como la gente actúe desde un primer momento de manera competitiva no hay nada que hacer.

    La primera vez lo jugué con mi antiguo grupo de rol, que está acostumbrado a colaborar y a no discutir hasta que toca repartir los objetos mágicos 😛

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  3. angelitoMagno (@angelitoMagno) Dice:

    Yo lo he probado. Cuando un juego tiene versión en solitario me gusta probar una primera partida en solitario antes de sacarlo a mesa con un grupo de personas, para ir con las reglas mejor entendidas.

    No me gustó demasiado. Es un juego de negociación, jugarlo en solitario es perder la esencia. Además resulta demasiado complejo, porque en solitario tienes que controlar al resto de facciones. Cada facción tiene una ideología política. Unas son militaristas, otras conservadoras a otras les gusta derrochar, otras prefieren ahorrar el dinero. Y en cada ronda tienes que jugar tus acciones y decidir tus votos y después jugar las otras cuatro facciones en función de una tabla de comportamiento que hay para cada una.

    Una locura. Al cabo de un par de turnos jugando en solitario lo dejé porque me estaba saliendo humo de la cabeza. No se mucho sobre solitarios, pero seguro que si te atrae la temática tienen que haber mejores juegos para jugar en solitario que el RoR.

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  4. Agustin Torres
    Agustin Torres Dice:

    Genial la reseña Angel!
    Siempre quise probarlo. Dime que te atreves a enseñar una partida demo en un taller y te tengo por ídolo!
    Uno de los Must Have que al final, por una cosa u otra, siempre se cae de la lista.
    Saludos!

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  5. Superchoco Dice:

    Yo me apuntaría a una partida sin dudarlo. Y prometo esperar a que los cartagineses muerdan el polvo antes de empezar a sembrar cizaña :-D. Y felicidades por el artículo! Sobre este juego pesa una sombra muy grande de complejidad que hace que muchos no se planteen ni acercarse a poca distancia

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    • Pepe Moya Dice:

      Es cierto que tiene esa fama, pero a mi entender no está justificada, no es para nada dificil de jugar (entiéndase esto dentro de su fama). El problema como dice Ángel son las reglas, super farragosas, pero si juegas en una partida con un “experimentado” y un 2º que haya jugado alguna vez, a los 2 turnos ya conoces el 80% del juego, te quedará acabar una partida para valorar ciertas cosas, Pero es jugable desde el primer minuto para novatos. Es un juegazo total.

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  6. Julio Dice:

    Muy bueno Ángel. Yo también tengo mucha curiosidad por el juego pero desistí con las reglas y tengo muchas otras cosas que hacer antes que volver a pelearme con ellas. Pero algún día jugaré. Algún día. La verdad es que con tu reseña dan ganas de probarlo, seguro que alguna partida cae. Si lo jugáis escribid alguna mini crónica o algo así.

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  7. angelitoMagno (@angelitoMagno) Dice:

    Tendrían que haber aprovechado la reedición para reescribir las reglas a algo más comprensible y para sacar una versión simplificada que se pudiese jugar en un par de horas, como si fuera un euro estandar. Manteniendo la versión completa, claro.

    Poca visión comercial han tenido aquí las editoriales 😛

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  8. Javi Santos Dice:

    Si las reglas están escritas así, poca visión comercial no, es que son directamente imbéciles. Yo comprendo que hace años los reglamentos fueran así de feos, pero los tiempos evolucionan, y cualquier editorial debería saberlo.
    ¡A los leones con ellos!

    Por lo demás, la advertencia de Jorge me sirve claramente, no es mi juego, aunque entiendo perfectamente que con un grupo adecuado la diversión alcance cotas estratosféricas. Disfrutadlo 🙂

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  9. manuE Dice:

    El otro día tuvimos una conversación al respecto, y las opiniones de todos los que habíamos jugado eran las mismas: “¿cómo no han adaptado este juego?”.

    Le han cambiado la caja y vamos que nos vamos.

    El juego es divertido, y no tan chungo como parece. Pero claro, es para jugarlo las dos o tres primeras veces con alguien que sepa. Si no, cuando llegas a la sección 12.2.7 estás hasta los mismisimos.

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