Puerto Rico (edición de lujo)

Puerto Rico (Juego) – ¡No son colonos, son esclavos, idiota!

¿Confesar que llevamos un montón de partidas jugando mal a un juego de mesa?. ¡Hay que tenerlos bien puestos! Jose fue el primero en arriesgarse a salir apaleado y en solidaridad me sumo a él. Por supuesto, antes he comprobado que le siguen dirigiendo la palabra.

Amigos y amigas, compañeros y compañeras de terapia, señor Trabajador Social… Mi nombre es Óscar aka Superchoco y me pasé una buena temporada jugando mal al PUERTO RICO.

Mi nombre es Óscar Superchoco y voy a contar mi historia...

Mi nombre es Óscar Superchoco y voy a contar mi historia…

Una historia de amor con este juego de mesa.

Todo empezó con los Colonos de Catán. Un amor adolescente, de campamento de verano. Tardes y noches de pasión sin parar de jugar. Pero cuanto más le gustaba a la gente, más vacío me sentía. Yo sabía que en este mundo de los juegos de mesa tenía que haber algo más. Algo más complejo, más serio, más redondo, con más estrategia. Yo ya no quería rollos, yo quería tener una relación de verdad. ¿Dónde encontrarla? ¿Qué era lo que necesitaba? ¿Cómo calmar mis ansias?

Y una noche de parranda un amigo me presentó a una amiga. -“Óscar, te presento al juego de mesa Puerto Rico“. -“Puerto Rico, mi amigo Óscar y sí, esa es su cara de todos los días”. Muchas cosas me gustaron del Puerto Rico, pero una destacó entre las demás. !No se tiran dados!. Por fin había conocido un juego de mesa que no dependía del capricho de los números ni de los boicots comerciales del resto de jugadores. Con el tiempo descubrí que la ausencia de azar era un pensamiento ingenuo (¿Quién quiere sentarse a la izquierda del nuevo?) y ya conozco otros juegos de mesa que son objetivamente mejores, pero Puerto Rico sigue siendo para mí EL JUEGO. Él fue con el que descubrí todas las posibilidades que pueden brindar un puñado de cartones y figuras de madera.

Subiendo el nivel en los juegos de mesa

Subiendo el nivel en los juegos de mesa

Y además, lo jugaba como el culo.

Pero no porque perdiera siempre todas mis partidas, que también. Sino porque lo jugábamos mal, con un par de errores garrafales que trastocaban todo el sentido de las partidas. Y sí, lo menos un año entero jugando de tal guisa. ¿La culpa recae sólo en quien explica el juego de mesa? Ya hablaremos cuando toque sacar moraleja de todo este asunto.

  • EL ORDEN DE JUEGO.

Lo que dicen las reglas: Un jugador es el Goberneitor (jugador inicial). Elige una de las acciones disponibles que todos resuelven en el sentido de las agujas del reloj (quien la ha elegido la lleva a cabo con un bonus único y especial). Cuando todos han realizado su acción, ésta se aparta del tablero y el jugador a la izquierda elige una nueva acción entre las que quedan disponibles, llevándose a cabo como antes ha sido mencionado. Cuando todos han elegido una acción, se coloca un doblón entre las restantes, se devuelven las apartadas y empieza un nuevo turno, donde el nuevo Goberneitor es el jugador situado a la izquierda del anterior Goberneitor.

Lo que hacíamos nosotros: Las acciones se elegían y resolvían en el orden de las agujas del reloj pero, WTF!, el rol de Goberneitor (jugador inicial) se pasaba en sentido contrario a las agujas del reloj

Cómo cambiaban las cosas: La gracia del Puerto Rico es que al elegir una acción todos la llevan a cabo, con lo que el peligro es beneficiar al resto de jugadores, que elegirán una acción después de ti. Un ejemplo típico es el que produce mercancías (añil, café, azucar, etc.) como si no hubiera un mañana, para que los siguientes se aprovechen enviando todas sus mercancías (con sus correspondientes puntos de victoria), dejándote sin sitio en los barcos para mandar las tuyas. A nuestra manera, ¡de vez en cuando podías encadenar dos acciones seguidas! Producir para luego mandar era el combo más usual, pero vender y luego construir no estaba nada mal.

... yo de mayor quiero ser buscador de oro ...

… yo de mayor quiero ser buscador de oro …

  • ENVIANDO MERCANCÍAS

Lo que dice el juego: En la acción de Envío, si un jugador puede cargar mercancías debe hacerlo (pero sólo de un tipo, para las demás tendrá que esperar a los envíos del resto de jugadores) y deberá cargar todas las que pueda de ese tipo. Y si hay varios barcos disponibles, tiene que elegir el que admita más barriles de carga. Si un jugador tiene varias mercancías que puede enviar en ese momento, puede elegir la que más le convenga.

Lo que hacíamos nosotros: Básicamente lo que nos daba la gana. Manteníamos las reglas básicas pero no entrábamos en las obligaciones anteriores.

Cómo cambian las cosas: ¿Qué cómo cambia la cosa? !Lo cambia todo! La fase de envío en Puerto Rico es la más compleja y estratégica de todas. Donde se reparten la mayor parte de los puntos de victoria (PV) y donde se puede putear más a los demás jugadores. ¿Qué alguien produce café para venderlo en el mercado con todos sus edificios a juego? Pues oblígale a mandarlo por un mísero PV. Esta es la jugada más evidente de todas, pero me da vergüenza seguir pensando en las que no sabíamos hacer o en las burradas que nos sacábamos de la manga.

Supongamos que los fardos blancos son azucar

Supongamos que los fardos blancos son azúcar

Y unos pocos fallos más que comparados con los anteriores son minucias; el número de esclavos que llegan en el barco es igual al número de huecos disponibles en todos los edificios, pero nunca inferior al número de jugadores y cuando se lleva a cabo la acción de colonizar, las plantaciones que no han sido elegidas se descartan del juego. Ya veis, poca cosa.

 

Y ahora, a sacar la moraleja de todo este asunto.

NO TE FÍES DE NADIE

En serio, cuando hayas probado un juego de mesa nuevo sonríe y da las gracias a quien te lo haya explicado, aunque no sean sinceras. Y cuando aparte la mirada, o cuando tengas mucho tiempo libre, busca en Internet las reglas. Y ya de paso las Preguntas Más Frecuentes (FAQ). Da igual que sea el Puerto Rico, un Virgin Queen o el Rapidcroco. ¡Pero no te quedes con el primer pdf que encuentres en la www.boardgamegeek.com! Busca las Reglas Oficiales en la web de las propias editoriales. Y léetelas en su idioma original. Aunque seas un papanatas con los idiomas. Si ya estás dispuesto a no fiarte de una explicación en vivo, ¿te vas a fiar de la primera traducción que te encuentres por ahí?

Y ahora un bonus para todas aquellas personas que piensan que no todos los juegos pueden ser narrativos :-D. Fuerza Agus, no estás sólo en esta batalla

PD. La edición de Lujo Que Te Crujo del Puerto Rico para las fotos es cortesía de mi compañero de piso Pablo (salvo la portada, sacada de acá). Predicando con el ejemplo, podéis encontrar las Reglas Oficiales del Puerto Rico en el siguiente enlace.

Y animarse a contar vuestras vergüenzas lúdicas!

Imagen de perfil de Óscar Bendala García-Donas
Aspirante a Calamar Supremo, en los juegos de mesa encontré hace tiempo la mejor manera de ocupar mi tiempo libre (y el resto del tiempo la verdad) y captar adeptos para la causa. ¡Larga vida a Queremos Jugar!
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13 comentarios
  1. Javi Santos Dice:

    Jajaja, qué bueno. Yo creo que es algo que a casi todo el mundo le ha pasado. Y especialmente con el Puerto Rico, yo creo que pasa MUCHO. Yo me tiré un montón de tiempo jugando mal al A Través del Desierto. No recuerdo el detalle de forma exacta, pero mi confusión venía con la posibilidad de llegar a las palmeras si otro jugador había llegado antes.
    Qué bonito luce el Puerto Rico de Luxe, el joío…

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  2. Julio Riquelme
    Julio Riquelme Dice:

    Buenísima entrada. Pero jugar mal al Puerto Rico… ¡La Madre del Cordero!
    Yo sufrí una romance parecido, pero no sufrí semejante ignominia, claro que yo soy inquieto (o tocapelotas, como quieras verlo) y cada dos por tres pongo cara chunga y digo “a ver, déjame las reglas que mire bien esa regla” con el consiguiente cabreo del dueño del juego, claro está.
    Me aplicaré bien el consejo de sonreír y dar las gracias y ya buscar en mi casa las reglas.

    Por cierto, en mi copia de del Puerto Rico de Pijos no viene ninguna Tortutzilla.

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  3. Agustin Torres
    Agustin Torres Dice:

    Óscar, ¡contaba con tu apoyo! Lo que no sabía es que venía de refuerzo Gran A’tuin para zamparse a todos estos sosos, que son unos sosos.

    Jugar un montón de partidas a un juego.. ¿y hacerlo mal? Aun me pasa, y mucho. Pero jugar a juegos de 1 sólo jugador es lo que tiene, ¡qué nadie se queja! 😀

    Que por cierto, nunca he entendido porque en este hobby se dice “juego de 1 jugador” y en el resto del mundo “juego solitario”… ¿Nadie se ha dado cuenta de eso?

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  4. Manuel Raigada
    Manuel Raigada Dice:

    Yo he jugado a taaaaantos juegos mal…

    Hay muchas cosas que conforme vas jugando te vas dando cuenta de que eso no puede ser así (Ej: cada pareja de animales da una cría en Agrícola). Por no ir más lejos, hace poco redescubrí que jugando con las reglas correctas, el Troyes es un gran juego 😛

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    • JaviValle Dice:

      Al poco de entrar en la asociación supe por Manu que NO todas las parejas de animales procrean en el Agrícola,…. hasta entonces para mi el mayor de los problemas era que no se me escaparan de los corrales los cienes y cienes de cabezas de vacas que llegaba a acumular,… y pensaba para mis adelantros “aquí el que recurra a la mendicidad es que debe ser un manta!”

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  5. Superchoco Dice:

    Muchas gracias por vuestros comentarios! Con la experiencia uno acaba adquiriendo una especie de “sexto sentido lúdico” que chirría como gato resbalando por un trombón de orquesta cuando una regla no tiene sentido. Igual que SABES que ese coche rojo te la va a liar en el semáforo, SABES que esa regla tiene que estar mal. Lo más fácil es hacer un Julio y pedir el reglamento para consultarlo.

    Espero que no resultara ofensivo lo de no fiarse cuando te explican un juego. Muchas veces me ha tocado explicar a mi los juegos (veo que nace un artículo Jose, lo veo venir…) y he metido y sigo metiendo patochadas garrafales, que vergüenza me da cuando alguien carraspea en la mesa de al lado y dice “… creo que lo estáis haciendo mal…”. Muchos reglamentos se entienden mejor después de la primera partida, así que la moraleja de la entrada se puede convertir en un amable consejo: “Después de jugar a un juego las primeras veces, vuelve a leerte las reglas” y en una petición: “Y si te estabas equivocando de forma vergonzosa, escribe un artículo como este 😀

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    • Agustin Torres
      Agustin Torres Dice:

      Que maravilla de vocabulario estamos sacando: “efecto Tzolkin“, “hacer un Julio”…

      “Hacer un Julio”: (fig)
      1. Dícese cuando alguien no está de acuerdo con la aplicación de una regla durante la partida y pide el reglamento para su comprobación
      2. Tener poca clase

      Jajajaja

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  6. Jorge (georgirion) Dice:

    A todos nos ha pasado jugar mal a un juego, sobretodo las primeras partidas, recuerdo que a mi me paso con Alta Tensión y las partidas de 6 jugadores que jugábamos a mapa completo y 17 ciudades, cuando realmente hay que quitar una región y jugar a 15.

    El ultimo caso ha sido en unas jornadas roleras en febrero, se propone jugar un dominion:

    – ¿Sabéis jugar o explico las reglas?.- pregunto.
    – ¡Sabemos jugar es nuestro juego de mesa favorito!.- dicen las otras tres personas.
    Comienzo a repartir cartas.
    – ¿Por qué nos das 7 cobres?
    – ¿Cuántos quieres que dé?
    – 5 como siempre
    – WTF!

    Llevaban dos años jugando así, de hecho me hicieron un “Julio” para comprobar que decían la reglas, aún admitiendo que ellos no las habían leído nunca, que aprendieron de un chaval, que por cierto apareció y también se quedo con cara de palo, según él había aprendido en campeonato de unas jornadas…

    MORALEJA:

    Leerse las reglas!!!!

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Trackbacks y pingbacks

  1. […] Jose también fue un paso más allá y abrió una nueva tanda de artículos. Ya no toca hablar de los juegos que ocupan nuestra estantería, ahora es el turno de contar nuestras mayores pifias y vergüenzas lúdicas. Él mismo sirvió de conejillo de indias destapando sus errores al Twilight Struggle y con las pujas del Ra. Más tarde recogió el testigo Óscar destapando sus miserias con el Puerto Rico. […]

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