Lovecraft y Los Mitos de Ctulhu

Hoy 20 de agosto del 2016, H.P Lovecraft cumpliría 126 años. Él ya no puede celebrarlo con nosotros, pero si podemos asegurar que su obra nos ha acompañado y acompañara durante décadas (o eones, quien sabe). Ya sea directamente a través de su obra literaria o a través del influjo y asimilación de la misma en el arte contemporáneo; literatura, música, cine… y por supuesto, los juegos de mesa.

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Estos días Queremos Jugar quiere rendir homenaje al gran maestro a través de una serie de artículos en esta página web, ¡Además de un fiestorro lleno de partidas que nos vamos a pegar esta noche en nuestro nuevo local!. Pero antes de entrar en materia, conozcamos un poco mejor al escritor, sus principales trabajos  y y unos breves apuntes sobre su mayor creación, Los Mitos de Ctulhu, alrededor de los cuales orbitan un porrón de juegos de mesa que podemos encontrar basados en sus obras.

¿Quien es Lovecraft?

Howard Philips Lovecraft, nacido el 20 de agosto de 1890 en Providence, es una de las mayores y más revolucionarias figuras de la literatura fantástica. Su obra se apartó de las temáticas tradicionales de los cuentos de terror góticos (fantasmas, casas encantadas, satanismo…) al incluir elementos más propios de la ciencia ficción, como la existencia de otras dimensiones y realidades, viajes en el tiempo y razas alienígenas.

Ya de pequeño apuntaba maneras, empezando a escribir desde los seis o siete años de edad y colaborando en medios especializados ya entrando en la adolescencia. Muerto su padre cuando tenía tres años, su educación recayó en su madre, que lo sobreprotegió hasta limites demenciales, lo que ayudó a forjar para toda la vida su carácter retraído y asocial. Otra enorme influencia fue su abuelo paterno, que le enseñó el amor por la lectura y en cuya biblioteca pasaba horas y hora alimentando su enorme imaginación.

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Al morir su abuelo, y con solo catorce años de edad, Lovecraft cayó en una profunda depresión. No acabó sus estudios y se convirtió en un ermitaño sin apenas contacto con el mundo exterior. Su vida empezó a cambiar cuando mandó una serie de quejas a una revista sobre la calidad de uno de sus colaboradores. El debate consiguiente, y la insistencia del editor de la revista, le fueron sacando de su agujero negro. A petición de varios amigos, se animó a publicar sus relatos y en 1917 apareció su primer relato profesional “Dagon” en la revista Weird Tales. Poco a poco fue creándose una red de admiradores y amigos con los que se carteaba de forma constante. ¡Se calcula que su obra epistolar abarca más de 10.000 cartas!.

La muerte de su madre en 1921 y el agotamiento de la fortuna familiar convencen a Lovecraft que su sueño de llevar una vida ociosa dedicada a la escritura es irrealizable. Acepta encargos literarios, normalmente retocar escritos de otros autores menos dotados que él para la escritura. Gracias a estos trabajos su red de amigos por correspondencia sigue aumentado, formándose pronto en torno a su figura un grupo conocido como “El círculo de Lovecraft“, del que forman parte autores que desarrollarán, tanto en vida como tras su muerte, el universo que comparten los relatos de Lovecraft. Entre los más conocidos se encuentran Robert E.Howard (“Conan el Bárbaro“), Robert Bloch y August Darleth. A diferencia del perfil introvertido y pesimista que cultivaba en el trato directo, para todos ellos Lovecraft era un prodigio de inteligencia, una persona creativa, generosa y entusiasta. A este “círculo” de autores y amigos le debemos que la obra de Lovecraft no cayera en el olvido tras su muerte, ya que no alcanzó (ni tampoco buscaba) ninguna notoriedad en vida.

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Dos meses después de la muerte de su madre, conoció en una convención de escritores a Sonia H.Greene, una mujer de carácter fuerte e independiente, con la que se casó tres años después. Tras la boda se mudaron a Brooklyn (Nueva York), pero desgraciadamente las cosas no marcharon bien. Sarah tuvo que mudarse y vivir sola en Cleveland, mientras que la bulliciosa vida neoyorquina resultó demasiado dura para la mentalidad antisocial y racista de Lovecraft. Dos años después acordaron un divorcio amistoso y nuestro protagonista volvió a Providence para convivir de nuevo sus tías los siguientes años venideros.

Y aquí empieza la fase final de esta biografía. Lovecraft cae en una espiral de depresión, frustración y soledad. Como pasa muchas veces, cuanto más se agudizaba su hundimiento personal, más crecía la calidad de sus obras. Es en esta fructífera época cuando firma sus relatos más conocidos, publicados principalmente en la revista Weird Tales. Sus últimos años fueron especialmente duros; en lo económico sus relatos cada vez mas largos y complejos encontraban poco hueco en las editoriales, su mejor amigo Robert E. Howard (al que nunca conoció en persona) se suicida y tras la muerte de una de sus tías, acabó viviendo junto a la otra en una pequeña habitación de alquiler.

El 15 de marzo de 1937 una grave insuficiencia renal se llevó por delante a H.P Lovecraft. Tres días después fue enterrado en el panteón familiar junto a su abuelo, sin una lápida que señalara su tumba. Mucho más adelante un grupo de aficionados subsanó la situación con una lápida conmemorativa. En ella su nombre, su fecha de nacimiento y la fecha de su muerte. Y una frase extraída de su extensa correspondencia. “I am Providence

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Lovecraft, obra y estilo

Lovecraft es ante todo un creador de atmósferas. Conforme avanzan las páginas, crece sin pausa el desasosiego, la inquietud y la sensación de vivir una pesadilla sin fin posible. Su narrativa es lenta, solemne y sinuosa, seria, no hay ningún atisbo de humor en su obra. Usa un lenguaje arcaico lleno de palabras largas y antiguas (“eones, inmemorial, desconocido horror ciclópeo, protoplasma, atávico, luminoso…) que poco a poco van dejando huella en los lectores. La información se nos muestra a retazos, las amenazas son siempre descritas de forma vaga e imprecisa y los protagonistas siempre están perdidos o se saben condenados. Lovecraft se dirige al lector en primera persona, ya sea para narrar fríamente terribles hechos ya transcurridos o dejando que sus personajes hablen directamente de  “hechos que nadie en su sano juicio sería capaz de creer“. Siempre y cuando, claro está, acaben vivos o capaces de montar un discurso más allá de balbuceos sin sentido. No hay esperanza en los relatos de Lovecraft, nunca encontrarás un final feliz con rayos de sol que iluminen al héroe victorioso.

Así dicho, parece que leer a Lovecraft es acabar con ganas de cortarse las venas. Pero precisamente es ese tono tan característico, ese lenguaje tan pasado de moda, el que consigue que su obra sea tan característica e imperecedera. Y no es solo cuestión de estilo. Lovecraft nos regalo a todos uno de los universos de ficción más ricos, complejos, sugerentes y estimulantes jamás creado en la literatura: LOS MITOS DE CTULHU

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¿Que son los Mitos de Ctulhu? Entrar en detalle será objeto de un próximo artículo. Vamos a acabar por hoy describiendo alguno de los temas y elementos mas característicos del conjunto de relatos que forman parte de este universo y que puedes consultar en la siguiente lista:

La ciudad sin nombre (1921). El ceremonial (1923). La llamada de Cthulhu (1926). El color surgido del espacio (1927). El caso de Charles Dexter Ward (1927-1928). El horror de Dunwich (1928). El que susurra en la oscuridad (1930). La sombra sobre Innsmouth (1931). En las montañas de la locura (1931). Los sueños en la casa de la bruja (1932). La cosa en el umbral (1933). En la noche de los tiempos (1934). El morador de las tinieblas (1935)

Los sufridos protagonistas. No habría mejor manera de reventar una fiesta que acudir acompañado por alguno de los protagonistas de los relatos de Lovecraft. Siempre personajes masculinos, suelen ser ratones de biblioteca con cultura y estudios elevados, pero de constitución débil y enfermiza. Personas atormentadas y solitarias, a un suspiro de quebrarse anímica y mentalmente en pequeños y minúsculos pedacitos. Un retrato inquietantemente fiel al que se intuye del mismo autor cuando se conoce cómo fue su vida y su carácter

” (…) Su locura no guardaba relación con ninguna de las categorías registradas, ni siquiera en los últimos y más exhaustivos tratados, y estaba unida a una capacidad mental que podría haberle convertido en un genio. o en un líder, de no haber estado perturbado en forma extraña y grotesca (…) “

El caso de Charles Dexter Ward (1927-28)

Horrores incognoscibles que mandarán tu cordura muy a tomar por viento. Bajo el mundo cotidiano se esconde una realidad aterradora que acecha a la humanidad. Existen seres con un poder inimaginable, un panteón de horrores extradimensionales para los cuales no somos más que insectos sin importancia alguna. La mente humana no está preparada para asimilarlo y los retazos de información que se pueden encontrar en viejos mitos o vetustos escritos prohibidos (¿os suena el Necronomicon?) son suficientes para perder la cordura, quebrar las mayores voluntades y ser vencidos por el pánico. Para Lovecraft el conocimiento es la perdición y nuestra curiosidad es una autopista de diez carriles hasta la condenación eterna

” (…) Todos los incidentes de aquel vuelo de cuatro horas y media están profundamente grabados en mi memoria a causa de la posición crucial que ocupan en mi vida. Este viaje señala la pérdida de la paz y el equilibrio con que una mente normal considera la naturaleza y sus leyes. Todos nosotros –pero principalmente el estudiante Danforth y yo– íbamos a enfrentarnos a un mundo inmenso de acechantes horrores que nada podría ya borrar de nuestras mentes, y que nunca osaríamos compartir con la humanidad (…)

En las montañas de la locura (1931)

La decadente Nueva Inglaterra. Toda la acción transcurre en localizaciones ficticias dentro de un lugar muy real; Nueva Inglaterra, situada en el noroeste de los Estados Unidos. Lovecraft fue siempre un admirador de la cultura inglesa y de las formas y costumbres del viejo Imperio Británico; anhelaba un pasado echado a perder por la degeneración del mundo moderno. Arkham, Innsmouth, Dunwich… Lovecraft describe a sus habitantes como individuos silenciosos, grotescos y analfabetos, mas cerca de los simios que de las personas (y no estoy exagerando). Todo dirigido a crear una atmósfera insana desde las primeras páginas y, por que no decirlo, un lugar donde Lovecraft podía volcar sin disimulo su naturaleza racista.

” (…) Al tiempo, los campos cultivados parecen singularmente escasos y baldíos, mientras que las pocas casas dispersas muestran una sorprendente uniformidad en su vetustez, miseria y decadencia. Sin saber por qué, una titubea antes de preguntar el buen camino hacia las nudosas y solitarias figuras que entrevee, aquí y allá, en los desvencijados escalones de las casas, o en las empinadas y pedregosas laderas. Tales figuras son tan silentes y furtivas que uno, de alguna forma, se siente ante cosas prohibidas cuyo contacto es mejor rehuir” (…) “

El horror de Dunwich (1928)

No se puede escapar del destino. Con todo lo escrito, no puede sorprender el pesimismo que inunda la obra de Lovecraft. No existe la posibilidad de que los protagonistas peguen un portazo y huyan por patas. O son controlados por corruptas fuerzas externas o les resulta imposible cambiar las cosas o les persigue un estigma o maldición familiar transmitida generación a generación que siempre se acabará manifestando. Y muchas veces este aciago destino es también el de una comunidad entera o el de toda la humanidad.

” (…) Que no está muerto lo que duerme eternamente; y en el paso de los eones, aún la misma Muerte puede morir” (…) “

La ciudad sin nombre (1921)

Ya veis, Lovecraft era la alegría de la huerta. Es fácil encontrar en su obra un reflejo de su personalidad y su obra admite un sinfín de lecturas, cada vez más complejas e interesantes. Si ya la conocíais, espero que este artículo os haya proporcionado nuevas perspectivas. Si nunca lo habéis leído, en serio, no se que estáis haciendo con vuestras vidas.

Disfrutar con nuestro ciclo temático de “Lovecraft y los juegos de mesa“. Esto no ha hecho nada más que comenzar!

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Como resulta evidente, no he hecho más que fusilar vilmente la wikipedia y añadir algunas gotas personales para que parezca un artículo original. Aquí el principal  enlace al material utilizado. https://es.wikipedia.org/wiki/H._P._Lovecraft y una estupenda galería de imágenes que podéis encontrar justo aquí

 

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Aspirante a Calamar Supremo, en los juegos de mesa encontré hace tiempo la mejor manera de ocupar mi tiempo libre (y el resto del tiempo la verdad) y captar adeptos para la causa. ¡Larga vida a Queremos Jugar!

7 comentarios
  1. Maite Dice:

    Un gran artículo, gracias Óscar. Se deja entrever por ahí que tú has leido a Lovecraft, pero ¡confiesa! ¿Qúe fue antes el huevo o la gallina? ¿ya leías sus novelas cuando llegaron a tu vida los juegos de esta ambientación o fue jugando al Arkham que tuviste curiosidad por el autor?

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    • Superchoco Dice:

      De pequeñajo descubrí en mi casa una antigua recopilación de Alianza Editorial, “Los Mitos de Ctulhu”; El Wendigo, de Blackwood y La Sombra sobre Innsmouth eran mis favoritos de todos. Me releí el libro un porrón de veces, pero no me entró el gusanillo de buscar nuevos libros hasta mi primera partida al Arkham Horror, que me parece el juego de mesa que mejor refleja el ambiente de los relatos de Lovecraft. ¡A partir de ahí mas o menos creo me los he leído todos! El siguiente paso es tener una buena colección en la biblioteca que pasar a las siguientes generaciones

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  2. Bene Dice:

    Gran artículo, nutritivo y levemente blasfemo e iridiscente.
    Yo descubrí a Lovecraft hace ya más de 20 años, gracias al juego de rol de “La Llamada de Cthulhu, y coincido con Óscar, Arkham Horror captura bastante bien esa sensación de lento ahogo y desesperación.

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  3. Javi Santos Dice:

    Debería darle una nueva oportunidad a sus relatos. Recuerdo que hace años, muchos, leí alguna cosa. Francamente, me pareció insufrible. Pero tendría que verlo desde mi nueva edad 🙂
    El juego de rol me gustaba mucho, eso sí. Lo jugué bastante en la edición de JOC.

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