Volando rumbo a una huelga de controladores

III Tardes en la Buhaira. 10 Enero 2014

Muy buenas!  Entre otros muchos propósitos lúdicos de año nuevo, se encuentra no perder comba con las reseñas de nuestros Talleres de Juegos de Mesa, así que recién sacada del horno, ya puedes disfrutar de nuestro primer taller del 2014. Camellos! Invasiones alienígenas! Desgracias victorianas! intrigas venecianas! Todo eso y mucho a tiro de ratón

Recién salidos de las resacas navideñas, Nicolas, Silvia, Juan, Alberto y Ángel entraron en calor A través del desierto, buscando las mejores rutas comerciales para sus caravanas de camellos (basicamente, pillando zonas con oasis y palmeras). Ángel fue el mejor beduino de todos, aunque a costa de no volver a ganar otra partida durante la tarde. Ismael se sumó al grupo a tiempo para una sesión de invasiones alienígenas con el clásico Cosmic Encounter. La victoria se la llevó Silvia a su sistema solar. Para finalizar, una partida a una reciente incorporación a nuestra ludoteca; European Airlines. Distintas compañías aéreas optan a las mejores y mas rentables rutas de pasajeros. ¿Serás capaz de escoger las mejores? ¿Sabrás subir el valor de tus acciones?. A pesar de ganarlo, a Nicolas no le acabó de convencer el juego, pero los demás salieron encantados de la vida.

Ángel y Javier, recién llegados, se entretuvieron con un Ciudadelas a dos a la espera de más gente para jugar. Rápidamente se juntaron Alejandro y María José. Primero otro Ciudadelas a cuatro en el que María José apenas encontró resistencia. Luego un Colonos de Catan, un clásico que resiste todas las modas y sigue guardando su poder de atracción como el primer día. Para casi todos era su primera o segunda partida, así que estuvieron atrapados el resto de la tarde entre tanto camino, ciudad y cambiarse ovejas por trigo y piedra.

Julian se trajo su nuevo y flamante Gloom. Un juego donde cada uno controla a una familia victoriana, recién salida de una película de Tim Burton. ¿El objetivo? Que tengan una vida plagada de desgracias, miserable y desdichada, cuya única salida sea una muerte lo más trágica posible. Y que, por supuesto, los demás disfruten de la buena suerte, y felicidad que les niegas a los tuyos. Cuanta más narrativa e imaginación le pongas al juego, mucho mejor te lo pasas. Marchando un ejemplo!

“… y la enana de la familia, llamada por todos Pulgarcita, se fue un día de pícnic, tremendamente sola, sin ningún amigo que le alegrara la vida. Empezó a caer el diluvio universal (faltaría más) y unos ratones que se resguardaban bajo una seta empezaron a reírse y mofarse de ella. Pulgarcita, desválida y empapada, suplicó auxilio sin dignidad alguna. Un ratón se apiadó de ella y surgió el amor; improbable, imposible, pero radiante como un sol de primavera. Pulgarcita se hinchó de felicidad y de puntos positivos, cosa nada conveniente para triunfar en este juego, así que una mañana se levantó con un dolor grave en el pecho, en un par de días empezó a toser sangre, luego tuvo que ver como toda su familia de ratoncitos moría a su alrededor aquejados de los mismos síntomas y, sólo entonces, la tuberculosis se la llevó por delante mientras Manu decía yujuuuu! y ganaba la partida…”

Se le cogió gusto a esto de las desgracias y manejar vidas ajenas, así que Javier, Luis, Camy y Castillo se echaron  una partida a La Villa. Un juego de “colocación de trabajadores”, salvo que ahora los trabajadores son meeples con nombre y apellido, personas a las que ocupar desde su nacimiento, adolescencia, madurez, senectud y muerte. Porque estos meeples mueren, y porque en el tablero hay un cementerio donde enterrarlos. Javier ganó la partida y lo celebró sacando su August, una especie de “bingo en el mundo romano”, pero con más chicha de lo que parece. Una victoria para Luis y otra para Manu.

A un par de sillas de distancia, Nacho, Pedro, Juan y Óscar estrenaron de forma oficial el Inkógnito de la Asociación. Como marco Venecia y sus canales; dos parejas de agentes secretos tienen que reconocerse y llevar a cabo una misión tan secreta que ni ellos mismos la conocen. Madame Tsa Tsa (Óscar) reconoció en un momento a su compañero Agente X (Pedro) y le pasó su carta de misión acompañada de unas pocos sutiles patadas bajo la mesa. Aún así, el Agente X no se fió un pelo y siguió toda la partida inmerso en un mar de suspicacia. Menos mal para ellos que Nacho (Coronel Bubble) también estuvo  inmerso, pero está vez en un mar de desconcierto. Confundió a Óscar con su compañero de fechorías, así que el Agente X se aprovechó del error y le llevó a realizar una misión fallida que les costó la partida a Nacho y Juan

Ya para acabar una buena racha de partidas. No nos olvidamos de Julio y su grupo de compañeros de trabajo, a los que les enseñó a jugar al Dixit y el SaboteurJulian volvió a enseñar su Gloom, esta vez a Álvaro, Luis y Maite (que se acabó comprando uno en Mesa291, que pilla justo al lado de la Buhaira). Nacho se echó un Dominion con Castillo y Pedro. Luego un Coup multitudinario como fin de traca. Tras una partida de prueba, Óscar (servidor) le ganó la última mano a Ana, en un final totalmente épico y descarnado que pasará a la historia porque a mí me toca escribir esta reseña y así quiero contarlo, por alejado que se encuentre de la realidad 😀

Ya sabes, a venirte a los próximos talleres. Un saludo!

Imagen de perfil de Óscar Bendala García-Donas
Aspirante a Calamar Supremo, en los juegos de mesa encontré hace tiempo la mejor manera de ocupar mi tiempo libre (y el resto del tiempo la verdad) y captar adeptos para la causa. ¡Larga vida a Queremos Jugar!
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6 comentarios
  1. Javi Santos Dice:

    Muy buena tarde. Me gustó ver a gente con el A Través del Desierto, un auténtico clásico de los que empezaron a abrir el mercado en España, y que hoy día está un poco caído en el olvido. Es de los típicos de Knizia que ahora mismo no están de moda, pero en su simplicidad consigue una tensión genial en los últimos turnos.

    La partida de La Villa tuvo golpes muy, muy afortunados para mi, si no hubiera sido por ellos tanto Luis como Camy podrían haberse llevado el gato al agua. Magnífico juego.

    Augustus es un juegazo. Es lo que es, no hay que pretender que sea más. Pero se disfruta enormemente, es muy divertido. Las contras son: precio bastante alto, acompañado de una caja llena de aire, cosas que odio con mucha profundidad. Pero es el típico juego que puedes jugar decenas de veces, así que me alegro de tenerlo en la colección. De momento, ha gustado a todo el mundo.

    ¡Hasta otra, chavalada!

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  2. manuE Dice:

    Estupenda crónica de la tarde, como de costumbre.

    Yo aprendí a jugar a dos juegos nuevos, y la verdad es que me dejaron muy buena impresión. De hecho, me he pillado el Augustus, porque aunque no es el juego de la vida, tiene pinta de acabar siendo uno de esos juegos que salen a mesa 2 de cada 3 veces que te sientas a jugar.

    Gracias a Julián por por enseñarnos a putear y asesinar a nuestras familias 🙂

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    • Javi Santos Dice:

      Manu lo ha definido perfectamente. Augustus no es el juego de la vida, pero lo juegas chorrocientas veces más que ese gran juego de la vida. Y además, lo juegas con ganas.
      ¡Torneo de Augustus ya! 🙂

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  3. Haveloc Dice:

    Sólo pude quedarme un rato, el justo para echar la partida al Gloom. Juego de risas aseguradas a poco que se le eche un mínimo de imaginación a la historia.

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  4. Julio Riquelme
    Julio Riquelme Dice:

    Yo tuve que hacer de anfitrión y evangelizar a mis compañeros de trabajo, que por cierto se han enganchado al Saboteur.
    Tengo muchas ganas de probar el Augustus y el Gloom, así que seguid llevándooslos, por favor.

    Poned la crónica del taller del pasado viernes, que se os van a acumular.

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  1. […] media de 20 personas, para un total aproximado de 300 partidas!. Aquí tienes unas pocas reseñas (10/01, 17/01, 24/01, 31/01, 14/02, 21/02, 07/03, 14/03, 21/03, 28/03) y toda la información para […]

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