Conociendo a Isma, El Flautista de Hamelin.

¿A quién no le gustaría saber con quién compartimos mesa?

Javi.- Ante todo, gracias por abrir fuego en esta nueva etapa de entrevistas para la Web. No ha sido fácil encontrar al primer candidato…

Isma.- Gracias a ti por tu dedicación y esfuerzo. Sé de buena tinta el trabajo y el tiempo que hay que emplear en hacer realidad ciertos proyectos. Por esta razón valoro mucho este tipo de iniciativas altruistas. Espero que, pronto, más compañeros se animen a ser entrevistados.

Javi.- ¿Qué importancia tienen los juegos de mesa en tu día a día? ¿Afición? ¿Pasatiempo? ¿Prioridad?¿Actividad familiar y/o con amigos? ¿Actividad de socialización?

Isma.- Jugar a juegos de mesa modernos, para mí, es una afición que me apasiona, y aunque me gustaron desde siempre, mi entorno nunca ha sido el adecuado para poder jugarlos. Hoy en día, si no tienes un entorno que te acompañe, gracias a internet y las nuevas tecnologías es más fácil poder encontrar personas con tus mismos gustos, ya sea en grupos, jornadas, talleres, asociaciones y/o clubs. Sobre todo me gusta jugarlos con amigos y familiares, aunque, en ocasiones, ciertos juegos me apasionan jugarlos en modo solitario. Esta afición, además, me ha llevado a descubrir otras aficiones vinculadas que también me encantan, como pueden ser el pintado de miniaturas, la construcción de escenografía y las manualidades lúdicas como insertos, realización de aventuras fanmade, etc.

Isma cuida al detalle sus escenografías

J.- ¿Quiere eso decir que conociste a QJ por internet y que las palabras “queremos jugar” te atrajeron cual canto de sirena?

I.- Sinceramente, no escuché nunca hablar de “Queremos Jugar”. En aquella época, me dio por mirar canales de YouTube de juegos de mesa. Ver cómo otros jugaban o hablaban de juegos era lo más cercano a poder jugar. En uno de ellos, Zacatrus, me aventuré a preguntar si conocían algún club, asociación, o grupo de amigos en Sevilla para jugar a juegos de mesa, y un usuario me informó de las jornadas de Dos Hermanas. Me aventuré a ir el sábado por la mañana con mi hija mayor, y nos llevamos todo el día jugando. Casi olvidábamos las horas de comer. Días más tarde, busqué información sobre la asociación y me atreví a ir con mi hija a uno de los talleres que hacía QJ, en el que lo pasamos muy bien. A partir de ahí, Óscar Bendala, por aquel entonces presidente, me fue metiendo en el mundillo, me hice socio y empecé a conocer al resto de socios, entre los que tengo muy buenos amigos. Es una pena que no se sigan haciendo esos talleres.

J.- Y de eso han pasado más de dos años, y Óscar ya no es el presi. ¿Ha cambiado mucho QJ desde entonces? ¿Está en tus planes seguir por aquí mucho tiempo?

I.- Sí, claro, como todo ser vivo, la asociación está en continuo cambio. Hemos cambiado de local por uno mayor y mejor acondicionado, se ha aumentado bastante el número de socios, se ha puesto un frigorífico con bebidas frías, se está llevando un buen control de la ludoteca y poco a poco se están saneando las cuentas (o al menos intentándolo). Una tendencia que observo últimamente es que se está fomentando mucho más el ROL, algo muy positivo, aún más teniendo en cuenta los grandes masters que tenemos en la asociación.

Dicho esto, creo que cualquiera decidiría seguir de por vida, pero claro, no todo es tan fácil. El actual local me coge bastante lejos, lo que hace cada vez más difícil el poder ir a jugar. La ludoteca no me llama la atención, pues apenas tiene juegos de aventuras, que son los que más me gustan, vulgarmente llamados ameritrash. Esto hace también que cada vez haya menos jugadores de este tipo, que poco a poco están emigrando a otros clubs o asociaciones, por lo que cuesta más concertar partidas.

Por último, los talleres de los viernes eran algo que yo consideraba vital, como punto de reunión de los socios y para darnos a conocer. En ellos coincidíamos todo tipo de jugadores e íbamos con los niños incluso sin tener una partida concertada, sabiendo que luego nos tomábamos una cervecita. Todo esto sumado a temas de trabajo, familia, distancia y horario, hacen que lleve bastante tiempo sin poder pisar el local y que obviamente me plantee mi continuidad.

Obviamente eres un jugador de juegos de aventura. Quizá podrías (podríais) tener iniciativas para fomentar este tipo de juegos. ¡A mí medio me tienes conquistado con el Frostgrave!

Hace ya más de un año yo inicié y fomenté el uso de los “Programas Semanales” en el grupo de WhatsApp de la Asociación, informando los días y las horas a las que había partidas y las plazas libres. Esa iniciativa, junto a la preparación de una partida semanal (normalmente los martes) a un juego de aventuras (o temático) fue mi compromiso y creo que es una iniciativa más que suficiente para fomentar este tipo de juegos. Además, en cada sesión, mandaba fotos detalladas con bonitas perspectivas y de calidad para nuestro grupo de WhatsApp y para las redes sociales.

Por otro lado, la preparación de un juego de aventuras requiere mucho tiempo. Primero, de lectura y estudio en casa para dominar todas las reglas, ya que, aunque estés jugando, también estás arbitrando la partida para que todo fluya correctamente. Segundo, la preparación del escenario en el que se vaya a jugar. A veces, como en el juego Sword and Sorcery, la preparación del escenario requiere de al menos tres cuartos de hora para que todo vaya correctamente. Por último, si se quiere una experiencia completa, lo ideal es jugarlos en modo campaña, por lo que “salvar las partidas” y subir la experiencia también se lleva un tiempo considerable. A esto, en algunos casos, habría que sumar el tiempo de pintado de miniaturas para una experiencia más completa, realización de insertos para su rápido despliegue, o construcción de escenografía o de alguna aventura fanmade…

Isma en buena compañía

La razón por la que ahora ya no fomento tanto esta iniciativa es una mezcla de falta de tiempo y también un poco de desilusión, porque cuando montas una partida de este calibre, en la que has invertido tanto tiempo, esfuerzo e ilusión, y compruebas que apenas despierta el interés, te acabas desanimando y organizándola tranquilamente en casa. Pero bueno, hay veces que se alinean los planetas, y además de disponer de algo de tiempo, te vuelve esa inyección de moral que hace falta para ello.

Tal vez podamos hacer algo entre todos para mantener tu iniciativa viva. En cualquier caso, hay vida más allá de los juegos de aventuras. ¿Cuál es ese juego que odias pero del que no consigues escapar? ¿Cuál es ese juego que te encanta en avergonzante secreto? ¿Tal vez algún Euro?

No odio ningún juego. Al contrario, detrás de cada juego hay una idea, una ilusión, horas de trabajo, y todo ello… ¿para qué? Para divertirnos y hacernos pasar un buen rato. No creo que haya juegos malos ni buenos. Cada uno tiene su momento. Siempre digo que mi falta de tiempo es lo que me ha hecho que me especialice en los que más me gustan, pero si dispusiera de más tiempo, da por seguro que jugaría a muchos más tipos de juegos. En los talleres, por ejemplo, he jugado a Tikal, Viticulture, Kingdomino… Y la verdad es que pasé un buen rato en compañía y con risas.

En familia solemos jugar a muchos juegos infantiles y familiares, y hemos pasado muy buenos ratos. Es más, si a mi mujer y a mis niños sólo le gustaran los Eurogames, tened por seguro que jugaría con ellos encantado… Bueno, quizá llegaríamos a acuerdos como para elegir películas… hoy eliges tú, mañana elijo yo… Eso sí, las negociaciones serían más duras que en Juego de Tronos…

He de confesar que hay un juego (tipo Euro pero muy temático) que me gustaría probar. Desde hace algún tiempo, le tengo ganas, pero nunca ha surgido la oportunidad de ser instruido y de jugarlo. Es el Terraforming Mars (shhh que no se entere nadie…)

¿Avergonzarme de jugar a un juego? No hombre no, eso nunca… Bueno… Quizá… Pensandolo bien… Hay un juego… El “10 Negritos”… He de decir que lo jugué varias veces y me gustó. Luego he recibido y sigo recibiendo muchas burlas por ello, pero, como ya he dicho anteriormente, cada juego puede llegar a tener su momento. Ahora me han entrado ganas de una partida al “10 Negritos”…

No cuentes conmigo… Pero cuando quieras te enseño a jugar al Terraforming Mars… Para mí, el mejor juego que existe.

¡Cuando vuelvan los talleres! (Risas)

Has comentado antes sobre la Ludoteca de la Asociación, sin duda uno de nuestros grandes activos, por lo que, al margen de lo dicho, ¿haces uso de ella para jugar en casa? ¿Tienes alguna sugerencia para mejorarla?

Actualmente no, ni me llevo a casa ningún juego, ni juego en el local a juegos de la ludoteca. Antes sí hacía más uso de ella, sobre todo para juegos infantiles para jugarlos con los niños en casa. El primer y gran motivo es que, como ya he dicho, a pesar de ser una ludoteca muy grande, apenas hay juegos Ameritrash. El segundo motivo es que hay que estar pendiente de devolverlos antes de que cumpla el mes, y si apenas vas al local, como yo, pues es un engorro buscar un hueco y tener que pasar a devolverlos, debido también a lo alejado que me pilla el local.

Como sugerencias:

– Destinar el dinero del presupuesto de compra de juegos a adquirir lo que verdaderamente le falta a la ludoteca: juegos ameritrash.

– Ser más selectivos con los juegos, sobre todo ahora que tenemos tantos, centrando los esfuerzos de la asociación (reseñas, presentaciones en tiendas, jornadas…) en lo que verdaderamente queremos y nos hace falta, más que en “lo que nos den”.

– La vuelta de los talleres de los viernes. Muchas veces los socios aprovechaban ese momento, además de para confraternizar y jugar, para devolver o incluso intercambiar algún juego en préstamo.

Ya que has mencionado tu uso del local, ¿quiénes solían ser tus compañeros de mesa? ¿Quién es ese jugador imbatible? ¿Recuerdas alguna anécdota?

Mis compañeros más habituales solían ser Wanlu “Tácticas Locas”, Julio “El Enano Ebrio”, Paco “El Cultista” y Juan “Malasombra”, aunque también he jugado muchas partidas con Nacho, Dani, Moryarty, Manu, Fali, Rocío, Fernando, Óscar, Trini, JR, Ana, Paco (Queen)… Y sobre todo Valeria y Pablo, mis niños. De hecho acabamos de terminar una campaña del Mice & Mystic realmente fabulosa, en la que fuimos transformados en ratones para liberar al reino de un gran mal.

Isma y sus compañeros de fechorías

No te puedo dar el nombre de ningún jugador imbatible, sencillamente porque, ante todo, juego a cooperativos. No es que no me gusten los competitivos, pero disfruto más cooperando con mis compañeros para conseguir un objetivo común. Para competir, ya tengo la vida real. En los juegos de mesa, ante todo, busco evadirme de la realidad y sumergirme en un mundo de fantasía, a ser posible con una cerveza bien fría en la mano (en los competitivos no me puedo permitir esos lujos porque pierdo claridad mental).

Como anécdota, no podría darte una, sino mil. Es lo que tiene este tipo de juegos. Una vez que termina la partida, recuerdas la aventura casi como si la hubieras vivido. En mi caso, las anécdotas que más recuerdo son las que más me hacen reír...

Durante la campaña de Sword and Sorcery, hubo una aventura en la que lo estábamos pasando bastante mal, los personajes estábamos muy debilitados, pero teníamos un as en la manga… En anteriores escenarios, la hechicera, haciendo alarde de sus conocimientos esotéricos, nos había salvado en más de una ocasión. El caso es que cuando la hechicera usaba uno de sus poderes, tardaba unos cuantos turnos en regenerarlo, así que habíamos estado reservando una especie de bola de fuego para un momento crucial, y ese momento parecía que había llegado: preparamos la estrategia en equipo, para que los enemigos se agolparan en una misma zona, y nos dispusimos a ofrecer apoyo y superioridad a nuestra salvadora.

La hechicera comenzó a preparar su bola de fuego, sumando incrementos y dados por diversos motivos… Había tantos dados que no le cabían en una mano. Empezó a agitarlos con las dos manos, se dispuso a tirarlos a modo de bola de fuego, y… ¡¡BOOM!! El resto supongo que ya te lo imaginas… ¡No salió ni un éxito! La risotada fue monumental. La cara de la hechicera (Nacho) un poema, la bola de fuego fue a estrellarse muy lejos de su destino, y el grupo quedó a merced de los orcos y goblins que ya dábamos por muertos…

¿Habrá lanzado aquí Nacho una bola de fuego?

En otra ocasión, jugando al Mansiones de la Locura 1ed, con Paco de Guardián Oscuro, no olvidaré como, debido a mi locura por los traumas mentales acumulados durante la aventura, Dagón me iba atrayendo hacia el mar, y mis queridos compañeros investigadores (Julio y Wanlu) viendo mi pérdida de cordura, en lugar de ayudarme para intentar salir todos de allí, intentaban quemarme o golpearme con una pala para evitar que yo llegara al mar. Finalmente, acabé en las profundidades con Dagón, y ése fue el principio del fin de la humanidad tal y como la conocemos. A partir de ahora me podéis llamar “La Novia de Dagón”.

Jugando a Frostgrave, en la campaña “El deshielo de Lord Liche”, Paco, con su ya experimentado mago, su imponente templario y dos soldados de apoyo, al principio de la partida y cogiéndome totalmente desprevenido (soy mucho de cooperar y no me veo venir las puñaladas traperas) me hizo una excepcional táctica de ataque aislando y rodeando con sus secuaces a una de mis queridas y bonitas ratitas, que cargaba un maravilloso cofre de tesoro…

Unos turnos más tarde, tras una serie de catastróficas tiradas por parte de Paco, y muy afortunadas por la mía, mi bonita ratita llegó a su destino, con su reluciente tesoro, dejando el cadáver de un templario y dos soldados. El Karma ratonil hizo incluso que su mago y su aprendiz salieran por patas del escenario, antes de que pudieran ser contagiados de la rabia. Desde entonces, en los bajos fondos he oído que suelen referirse a mí como “El Flautista de Hamelin”.

Detalle del Ismauniverso

El Flautista de Hamelin en acción

La novia de Dagón”… “El Flautista de Hamelin”… ¿Seguro que juegas a cooperativos? Jugando a Euros no te pasarían estas cosas…

Realmente el Mansiones de la Locura 1ed es asimétrico, todos contra el Guardián Oscuro. Pero claro, cuando me volví loca (Jenny Barnes) acabó la cooperatividad. En el Frostgrave sí que me engañaron, porque la primera partida fue cooperativa y me fascinó, y una vez enganchado me metieron una campaña completa en modo competitivo, pero aún así, lo pasé genial.

Cierto, jugando a Euros no me pasaría esto. Las vivencias y anécdotas son muy distintas. Por ejemplo, recuerdo una vez que puse un monigote en una pirámide y al contar los puntos gané la partida…

Hmmm, sin más datos no te puedo decir, pero seguramente ese monigote en la pirámide representa algún tipo de acción simbólica. Por ejemplo, en el Tikal, cuanto mayores son las pirámides, más cerca se está de los Dioses, y por tanto más puntos de victoria. En la sociedad que representa dicho juego era un símbolo de poder y prestigio. En los Euros uno también puede ambientarse… Yo también podría decir que una vez tiré muchos dados y mi gran bola de fuego falló…

Sí, ya, pero yo me hubiera hartado de reír si tu gran bola de fuego hubiera fallado, además de que lo recordaría para siempre. De hecho, cuando nos viéramos, hablaríamos de ello con una sonrisa en los labios y una cerveza en la mano como una anécdota más. He aquí mi modo de verlo, donde radica la mayor diferencia.

Pero vamos, yo te digo que son experiencias distintas y que todo juego tiene cabida. Yo, por mi tiempo, mis gustos y mis experiencias vividas, me acerco más a este tipo de juegos, e incluso, cada día más, me voy acercando peligrosamente al Rol, un maravilloso mundo que, aunque lo conozco fugazmente, creo que me queda mucho por descubrir.

Cuestión de gustos, claro, aunque coincidimos en lo del rol. Lástima que me falte tiempo. Es hora de hablar de esos talleres que tanto mencionas. ¿Has participado en muchos? ¿Qué tal nuestro evento estrella, las Jornadas de Dos Hermanas?

Con respecto a los talleres que hacemos en los colegios, centros cívicos, bibliotecas e incluso en las Universidades, y por supuesto las Jornadas anuales de Dos Hermanas, creo que se hace una gran labor dando a conocer los juegos de mesa a todo el mundo, llevándolos a los más jóvenes y a las familias que a lo mejor no han tenido la posibilidad de acceder a ellos por algún motivo.

Desde aquí doy la enhorabuena a las personas encargadas para esta labor. Además, es una forma de financiar la asociación y de reclutar más socios. He participado en muchísimos talleres, y sobre todo, he podido hacerlo porque se nos permite llevar a nuestros hijos cuando vamos como monitores, ya que, de otra forma, en mi situación, no podría prestarme como voluntario.

¡Que vuelvan los talleres!

Con respecto a los talleres que antiguamente hacíamos los socios en los Centros Cívicos los viernes, ya he hablado anteriormente, lo veo como un punto de reunión para socios y también una forma de presentarnos y darnos a conocer, aunque para mí este último punto es algo secundario. Yo, desde que no se hacen, cuando voy al local, lo hago con una partida concertada y con un grupo en concreto, ya que si voy a lo que se tercie y no sale nada, son muchos kilómetros de vuelta a casa.

Al centro cívico puedes ir con partidas concertadas, pero muchas veces ibas a lo que surgiese, es más, había veces que pensabas que no ibas a poder, y llegado el momento se terciaba que podías ir, por lo que te pasabas y jugabas a algo o incluso te pasabas al final para tomarte una cerveza o refresco con los socios y charlar un rato.

Háblanos de tu ludoteca personal… ¿Algún artículo que sea tu orgullo? ¿Qué lugar ocupa en tu casa?

Me gusta que mi ludoteca sea corta en títulos, que verdaderamente juegue asiduamente a todo lo que tengo. Prácticamente son juegos de espada y brujería cooperativos y con modos campañas, juegos del universo Lovecraft, algún Wargame de batallas medievales, y algún juego temático con mecánicas Euro. Una gran parte de ellos los tengo con insertos hechos en cartón pluma, y casi todos con miniaturas pintadas. Cuando he tenido un juego al que no le veo salida a mesa acabo vendiéndolo, y ese dinero va a parar a un sobre para cuando me guste algún otro.

No tengo destinado un presupuesto para juegos. Si quiero alguno, lo pido de regalo de cumpleaños o para los Reyes Magos. Me siento muy ilusionado cuando recibo de regalo un juego de este tipo (aunque haya sido yo el que lo haya comprado para que me lo regalen, porque claro, en manos inexpertas, podría encontrarme un Monopoly). Cuando he querido algún juego y no tengo un acontecimiento cercano, vendo algún otro juego o alguna cosa que tenga por casa de otra afición que no utilizo, y lo invierto en comprarme el nuevo juego, a veces incluso lo busco de segunda mano. Eso sí, que esté muy bien cuidado.

En casa, lo tengo todo en la habitación del ordenador. Aunque es pequeña, está muy bien organizada y cabe todo. No está a la vista. De hecho, al entrar, puedes incluso llegar a pensar que soy una persona normal, claro, eso siempre y cuando no me pilles con una partida montada en la mesa del salón, como por ejemplo tengo ahora el Skull Tales.

Me extraña que el mueble sea blanco y no negro con calaveras…

Despedida y cierre… ¿Qué le dirías a quien pueda estar leyendo esto y/o a un futuro socio de QJ?

Si has llegado leyendo hasta aquí, ¡ENHORABUENA!, has completado la aventura con éxito. Si coincidimos en el ambigú del local te invitaré a una cervecita. Si por el contrario, estás leyendo esto pero te has saltado algún epígrafe… ¡Una bola de fuego impacta en tu cara! ¡Has fracasado en tu intento! Vuelve a repetir la aventura leyendo la entrevista desde el principio.

A todos los socios, un fuerte abrazo, espero que podamos coincidir en algún taller o en el local para pasar un buen rato juntos y poder evadirnos un poco de los quehaceres y las obligaciones diarias. Para los que no son socios… ¿¡A qué esperáis!? ¡Tenemos más de 600 juegos, muchos socios activos y bebidas frías!

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