Un señor artículo

10 años del JdA en España: 2009-2011

¡Sorpresa! ¿Sorpresa?

El premio al Juego del Año tiene ya algunos años, y finalmente gana una sede y una fecha relativamente fija.  A partir de este momento, todos los años se fallará el premio en el entorno del Festival Internacional de Juegos de Mesa de Córdoba, que se celebra en el fin de semana más próximo a la festividad del 12 de otubre.

Como ya hemos mencionado, la cantidad de títulos editados se ha incrementado tremendamente en estos años, y en 2009 hablamos de más de 150 juegos de mesa, pasando de los 220 en 2010 y 2011.

El año 2009 viene con seis candidatos, con una importante mezcla de estilos.  Es inevitable, al haber muchos más juegos de mesa editados, cada vez se tocan más temáticas y estilos para cubrir todas las demandas.  Igualmente, la lista de juegos que se quedan fuera de la lista y que podrían ser magníficos candidatos al juego del año también es cada vez más larga.  En este 2009, por señalar algunos, se quedan fuera del JdA juegos como; Modern Art, un magnífico juego de subastas de Reiner Knizia; Keltis, también de Knizia, y flamante ganador del Spiel des Jahres; Mr. Jack, un juego de deducción para dos jugadores de Bruno Cathala y Ludovic Maublanc; Raíles, de Martin Wallace, uno de sus mejores juegos económicos de trenes; Small World de Philippe Keyaerts; Roll Through the Ages de Matt Leacock; el inusual y trepidante juego de construcción (y destrucción) de naves Galaxy Trucker, de Vlaada Chvátil; 1960: carrera hacia la Casa Blanca (Christian Leonard y Jason Matthews), un magnífico juego político que recrea las elecciones del año 1960 en EEUU entre Nixon y Kennedy con un rediseño total en su edición española; Le Havre, heredero de Agrícola y del mismo autor; Blox, del equipo KRAG formado por Wolfgang Kramer, Hans Raggan y Jürgen P. Grunau…  Muchos, muchos buenos juegos que merece la pena disfrutar, a pesar de que no los encontremos entre los finalistas.

Los elegidos en 2009 fueron los siguientes:

  • Alta Tensión, de Friedemann Friese (Edge)
  • Dice Town, de Bruno Cathala & Ludovic Maublanc (Matagot – Asmodée Ibérica)
  • Dixit, de Jean-Louis Roubira (Morapiaf)
  • Dominion, de Donald X. Vaccarino (Devir)
  • GiftTRAP, de Nick Kellet (Morapiaf)
  • La vuelta al mundo en 80 días, de Michael Rieneck (Devir)

Alta Tensión es posiblemente el juego más reconocido de Friedemann Friese, autor alemán que se asocia ineludiblemente a su pelo verde, y al hecho de que los títulos de todos sus juegos comienzan por la letra F (en alemán).  Un juego de expansión y construcción de centrales eléctricas con bastante profundidad.  Dominion llega con una trayectoria de éxito enorme, un juego que nos trae un nuevo concepto, el de formación del mazo, que cala muy hondo entre los aficionados.  La vuelta al mundo en 80 días nos trae de nuevo a Michael Rieneck al listado de finalistas, con otra adaptación literaria muy bien conseguida, en este caso del clásico de aventuras de Verne. Curiosamente, Rieneck es el autor invitado al Festival de Córdoba en este año.  Dice Town utiliza dados de póker para obtener diversos beneficios en las típicas localizaciones del salvaje oeste, en un juego familiar y divertido.  Dixit viene también de la mano del éxito, gracias a su novedoso concepto, que incita a utilizar la imaginación, y a sus preciosas ilustraciones, con unos dibujos que se pueden interpretar de mil maneras.  Gift Trap es un party-game que se sale de lo convencional, y donde tendremos que asignar regalos a nuestros compañeros de juego.  Regalos delirantes en algunos casos, garantizando las risas.

Como ya comentamos, a partir de este año el premio al juego del año se concede siempre dentro del Festival Internacional de Córdoba.  ¿Conseguiría Michael Rieneck llevarse el gato al agua, y repetir premio después de Los Pilares de la Tierra?  Pues no amigos, el premio fue a parar a Dixit.  En Dixit debemos proponer frases, palabras, expresiones… lo que sea, a partir de las cartas ilustradas.  Y luego, tratar de adivinar cual de las cartas es la que realmente incitó a esa frase.  Dixit es un juego que trae un soplo de aire fresco, y que fomenta una faceta menos habitual en los juegos de mesa, como es la imaginación.  Las ilustraciones son realmente magníficas, y el tamaño de las cartas, bien grandote, se agradece.  Es un juego diferente, que se sale un poco de la norma, pero que asegura momentos de gran diversión.  Tras el gran éxito conseguido en todo el mundo, Dixit se ha expandido y actualmente cuenta con varias expansiones y juegos relacionados.

2010 vino incluso más cargado, y quizá por ello nos encontramos con el mayor número de finalistas al JdA que ha habido, nada menos que ocho juegos de muy distinto pelaje, como ya iba siendo habitual.  ¿Qué se quedó fuera?  Pues encontramos algún que otro juego bastante interesante, como por ejemplo; Stone Age de Michael Tummelhofer (seudónimo de Bernd Brunnhoffer, que introduce nombres de otros profesionales relacionados con la industria del juego de mesa), en el que unos paleolíticos trabajadores intentarán sacar el máximo provecho de los recursos disponibles; Dungeon Lords de Vlaada Chvátil, en el que intentaremos construir los mejores dungeons con ayuda de nuestros sirvientes; Rattus de Ase Berg y Henrik Berg, con la peste como protagonista; o Colonia de Dirk y Barbara Henn, en el que debemos gestionar bien los recursos y trabajadores para obtener la victoria.

Los ocho juegos de mesa elegidos van desde el party-game más obvio, hasta juegos de gestión minera, pasando por juegos de mesa de preguntas y respuestas algo diferentes, y nuevas adaptaciones literarias.

 

 

  • Fauna, de Friedemann Friese (Homoludicus)
  • Fresco, de Marco Ruskowski, Marcel Süßelbeck & Wolfgang Panning (Queen Games / Mercurio)
  • Identik, de William P. Jacobson & Amanda A. Kohout (Asmodée Ibérica)
  • Pony Express, de Bruno Faidutti & Antoine Bauza (Fun Forge)
  • Ritmo y Bola, de Gabriel Ecoutin (Asmodée Ibérica)
  • The Adventurers: El Templo de Chac, de Frédéric Henry & Guillaume Blossier (Edge)
  • Tinners’ Trail, de Martin Wallace (El Viejo Tercio)
  • Un mundo sin fin, de Michael Rieneck & Stefan Stadler (Devir)

Friedemann Friese repite final, esta vez con un juego que le da una vuelta de tuerca realmente simpática a los juegos de preguntas.  ¿Serías capaz de averiguar la longitud total de una cacatúa de las palmas? ¿O dónde viven los peces arquero? Pero no te preocupes, si no lo sabes, apuesta… Fresco nos pone al frente de una cuadrilla de pintores.  Hay que trabajar rápido y bien, pero manteniendo la alegría.  Identik es un juego de dibujo para los que no saben pintar.  Lo importante es escuchar la explicación, y acertar en los detalles, aunque no sea una obra maestra.  En Pony Express volvemos al oeste, a lomos de nuestro caballo, utilizando dados para avanzar lo más rápido posible, y a la vez para disparar (¡literalmente!) en los duelos.  Ritmo y Bola nos lleva a los juegos de mesa más puramente divertidos y sencillos.  Siguiendo con las palmas el ritmo del “We will rock you” de Queen, debemos estar atentos al momento en que alguno de los jugadores realice nuestra señal personal, para pasarle el turno a otro, y luego a otro… Un juego ideal para grupos grandes con ganas de reírse un rato.  The Adventurers: el Templo de Chac es un guiño cinematográfico a uno de los héroes de acción por excelencia, Indiana Jones.  Visualmente espectacular, se trata de una carrera para huir con el mayor número de tesoros de un templo lleno de  peligros, incluida la mítica bola…  Tinners’ Trail nos presenta un tema minero, y la lucha contra el agua que inunda las minas.  Un juego económico en el que intentaremos sacar el máximo beneficio del estaño y el cobre obtenido.  Por último, una nueva adaptación de una novela, la secuela de Los Pilares de la Tierra.  Un Mundo sin Fin, a pesar de tener una estética parecida, nos trae una experiencia de juego totalmente distinta, con una interesante mecánica en la que en cada turno, debemos realizar una de nuestras acciones, y descartar otra, a la vez que hacemos frente a eventos inesperados.  Rieneck y Stadler se cuelan de nuevo en la final del juego del año.

2010 sería sin embargo el año de Fauna.  Gracias a un ingenioso sistema de apuestas, esta renovada versión de los juegos de preguntas y respuestas consigue dos diferencias importantes.  La primera, que todos los participantes juegan con la misma pregunta, es decir, con el mismo bichejo.  Todos, por turnos, intentarán dar la respuesta correcta, o la más cercana, a preguntas sobre los más diversos animalillos.  Así que se elimina el problema de que a tu vecino siempre, pero es que siempre, le tocan las preguntas más fáciles.  La segunda, evita la frustración.  Porque la verdad, las preguntas son difíciles.  No se trata de animales “comunes” como un canario o un caballo, que más o menos todos hemos visto.  Todos los jugadores van a tener dificultades en saber la respuesta con seguridad, por lo que entra en juego el aspecto de apuestas, y ahí los conocimientos personales ya no cuentan tanto.  Frustración para todos, o mejor, para nadie. Además, cuenta con una amplia variedad de bichos, de modo que no os preocupéis, no es fácil aprendérselos todos.  Da para muchas, pero que muchas partidas, ya que en cada una se utilizan unos 5 o 6 animaletes, no más.

Y con esto llegamos a 2011, igual de cargado de juegos que el año anterior, y para quitarme la razón, en este caso tenemos sólo cuatro finalistas.  Cosas que pasan.  En este año, tenemos como novedad el primer juego colaborativo como finalista al JdA, La Isla Prohibida.  Pero veamos antes algunos juegos que no pudieron llegar a la final;  Skull&Roses, de Hervé Marly, es un juego de puro faroleo, totalmente adaptado a jugarlo en un bar, ya que se juega con posa vasos;  Sombras sobre Londres, de Gabriela Mari y Gianluca Santopietro nos pone bajo la pista de Jack el Destripador, en dos equipos enfrentados; Famiglia, de Friedemann Friese, un juego para dos jugadores que intentan hacerse con la mejor banda mafiosa, y con unas ilustraciones realmente magníficas; una simpatiquísima lucha por la corona en ¡Viva el rey! de Stefano Ruperto, un juego lleno de humor y puñaladas (alegres, eso sí);  si te gusta tirar dados, King of Tokio, de Richard Garfield, te permite recrear luchas de monstruos enormes también dentro de un ambiente de humor; o la sencillez de ¡No gracias!, de Thorstem Gimmler, que nos muestra que una simple baraja de números puede dar para un rato de buena diversión.

  • 7 Wonders, de Antoine Bauza (Repos Games, distribuido por Asmodée Ibérica)
  • Félix, el gato encerrado, de Friedemann Friese (Edge)
  • Finca, de Ralf Zur Linde & Wolfgang Sentker (Devir)
  • La Isla Prohibida, de Matt Leacock (Devir)

Por tercer año consecutivo, Friedemann Friese llega a la final del juego del año, algo que todavía no había ocurrido (Michael Rieneck también lo había hecho, pero no de forma consecutiva).  Esta vez se cuela con un astuto juego de subastas… de gatos, Félix, el gato encerrado.  7 Wonders, de Antoine Bauza, huele a favorito.  Su éxito ha sido arrollador, y multitud de gente disfruta de este juego rápido y sencillo, con un toque de juego de civilizaciones pero mucho menos complejo, y que admite hasta siete jugadores en partidas de 30 minutos.  Finca nos propone realizar encargos de fruta en la isla de Mallorca, en el momento más adecuado, con un ingenioso sistema de movimiento de nuestros trabajadores.  Y La Isla Prohibida nos presenta la novedad de los juegos cooperativos.  Ya hemos mencionado El Señor de los Anillos, de Reiner Knizia, editado años antes.  Este tipo de juegos de mesa nos proponen una situación que los jugadores, actuando como un equipo, deben resolver de la mejor manera posible.  En este caso, conseguir unos tesoros en una isla que se hunde, y escapar a tiempo.

Y el jurado del juego del año se decanta precisamente por este juego colaborativo.  Con una bonita edición en una caja de lata, los jugadores deben resolver sus acciones de modo que sean lo más favorables al equipo, con la misión de conseguir una serie de objetos preciosos, mientras el nivel del agua en la isla sube paulatinamente, lo que genera en los jugadores una interesante tensión.  Dado que cada jugador dispondrá de unas capacidades especiales, su misión en la partida puede ser diferente.  El juego permite muchas variaciones en el mapa de la isla, y fomenta la colaboración de forma obvia.  Sin duda, al haber varios niveles de dificultad, la diversión está garantizada.

Y con esto llegamos al final de esta parte.  En el próximo post, veremos los años 2012-2013, así como los finalistas de este 2014.  Hasta entonces, pasadlo bien jugando.

¿Qué te ha parecido este artículo?
[Total: 1 Promedio: 3]
4 comentarios
  1. Superchoco Dice:

    Al igual que no compartía varios de los premios que ya se han mencionado en los otros artículos, creo que la triada ganadora DIXIT – FAUNA – ISLA PROHIBIDA fue todo un acierto. Son precisamente los mejores juegos que sacar a mesa para demostrar al público que los desconoce que existen juegos diferentes y entretenidos, con mecánicas y formas de juego (es un juego colaborativo zoquete! co-la-bo-rar) innovadoras y originales

    Y aun así, decir que el Isla Prohibida me flipaba hasta que conocí el Pandemia, del mismo autor y anterior en el tiempo. Entonces mi pensamiento fue “Matt Leacock, esto de plagiarte a ti mismo y colarnos el mismo juego pero en versión para zoquetes… me has roto el corazón”

    Responder

Trackbacks y pingbacks

  1. […] años (ya en los anteriores, de hecho) en los que la afición ya ha crecido de forma notable. Hay jornadas en muchísimas […]

  2. […] del premio al Juego del Año en España, en unas pocas entregas (2000-04, 2005-06, 2007-08, 2009-11 y 2012-14) desglosó la historia de los juegos de mesa modernos en nuestro país. Un auténtico […]

  3. […] Y llegamos al final de esta etapa. A partir de ahora, toca contar en centenas. […]

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *